Si me preguntaran
cuanto es lo que te amo, mis contestaciones serían totalmente diferentes a mis reflexiones mentales, resuenan
en mis oídos palabras al viento, todas esa baladas se reúnen junto a las objeciones
que siento al verte y crean mi caos.
A veces estoy entre sonidos, me pierdo en el olvido y en el sin sentido del tacto de tu piel, el palpo de tu manos, los besos inmersos de lujuria; mi percepción se nubla frente a las múltiples sensaciones que contiene cada segundo junto a ti, se inunda y acaba el éxtasis entre las distintas posibilidades de jugar a amarte en estos momentos. Indudablemente cada minuto te he mentido, este desvarió prevalece entre mis posibilidades de amarte o tan solo usarte, cual es la diferencia, sé que tu no la notas, ya que muchas veces hasta yo creo la mentira que es amarte.
Amarte es un juego de doble filo, mentirte es solo adquirir un poco más de imaginación y suspenso a mi vida diaria, que pasaría si te dieras cuenta, que pasa si ya te diste cuenta y también juegas el juego de amarme. Es subjetivo, podría crear miles de historias frente a mis impertinencias en tu vida, jugar a que te amo ha llegado lejos, van casi dieciocho meses y aún me divierto entre el color de tus brazos y tus mirabas de ira delante de mis permanentes momentos de coquetería.
Hoy saber que has logrado escabullirte en el umbral, y superado mis pensamientos me mata, estar al corriente que has extremado un poco el límite me hace llorar, y con ello mi ego se seca cuan hoja en otoño, a pesar de verme aún hermosa muero, muero internamente porque mi propia mentira se ha convertido en verdad, todos esas sensaciones contradictorias, ideas fortuitas han recaído en una verdad absoluta e innegable, saber que un día puede que me dejes de pertenecer me hace entrar en la demencia, y es que te amé, te amo. Me duelen tus palabras, por muy tontas que suenen sin un argumento que las complemente me hieren, me matan. Y por más que aún lo niegue muy internamente me enamore de cada una de tus debilidades, penas, sueños y esperanzas. Eres parte de mí sin serlo, eres mío sin tener que demostrarlo, eres mío con todas las palabras, y eres mío por consecuencia.
A veces estoy entre sonidos, me pierdo en el olvido y en el sin sentido del tacto de tu piel, el palpo de tu manos, los besos inmersos de lujuria; mi percepción se nubla frente a las múltiples sensaciones que contiene cada segundo junto a ti, se inunda y acaba el éxtasis entre las distintas posibilidades de jugar a amarte en estos momentos. Indudablemente cada minuto te he mentido, este desvarió prevalece entre mis posibilidades de amarte o tan solo usarte, cual es la diferencia, sé que tu no la notas, ya que muchas veces hasta yo creo la mentira que es amarte.
Amarte es un juego de doble filo, mentirte es solo adquirir un poco más de imaginación y suspenso a mi vida diaria, que pasaría si te dieras cuenta, que pasa si ya te diste cuenta y también juegas el juego de amarme. Es subjetivo, podría crear miles de historias frente a mis impertinencias en tu vida, jugar a que te amo ha llegado lejos, van casi dieciocho meses y aún me divierto entre el color de tus brazos y tus mirabas de ira delante de mis permanentes momentos de coquetería.
Hoy saber que has logrado escabullirte en el umbral, y superado mis pensamientos me mata, estar al corriente que has extremado un poco el límite me hace llorar, y con ello mi ego se seca cuan hoja en otoño, a pesar de verme aún hermosa muero, muero internamente porque mi propia mentira se ha convertido en verdad, todos esas sensaciones contradictorias, ideas fortuitas han recaído en una verdad absoluta e innegable, saber que un día puede que me dejes de pertenecer me hace entrar en la demencia, y es que te amé, te amo. Me duelen tus palabras, por muy tontas que suenen sin un argumento que las complemente me hieren, me matan. Y por más que aún lo niegue muy internamente me enamore de cada una de tus debilidades, penas, sueños y esperanzas. Eres parte de mí sin serlo, eres mío sin tener que demostrarlo, eres mío con todas las palabras, y eres mío por consecuencia.
