A veces, es confuso el fluir de conciencia, me veo aquí escribiendo mientras
escucho una canción japonesa, sí, japonesa, lo que pasa por mi cabeza en estos
momentos es democracia, música, hipocresía, el sueldo de las Argandoñas, 29 días de huelga
de hambre de los comuneros mapuche y un atardecer naranjo, las ideas fluyen de
una manera enérgica pero como puedo expresar todas las sensaciones en un
pequeño trazo de 30 líneas, como puedo
expresar que si el viento es color morado para mi, para él es burdeo de que
depende de que ustedes me crean? Porque la gente vive pendiente de una
pantalla, quizás yo pierdo demasiado tiempo en la pantalla, pero no hay nada
nuevo bajo el sol, de cierta manera yo también dependo de la pantalla, pero mis
relaciones no las genero a través de ello, me siento ofuscada a veces cuando me
dicen no te encontré por internet no te pude avisar, y que hueón ¿no tengo un
celular, un teléfono de casa? es tan necesario que yo viva en el medio para que
se acuerden de mi existencia, desde cuando se volvió tan interpersonal las
relaciones, quizás estoy pecando de poco avanzada lo siento, no sé.
Estuve
pensando y me dije, “Hey Nicola, tienes pensamientos de una escritora pero lo
expresas de la forma como lo haría un camionero” quizás es cierto, no encuentro
la forma o la palabra perfecta para señalar de la mejor manera lo que estoy
pensando, pero, ¿y que? No necesite palabras rebuscadas para que centraran su
atención en este texto, ni tampoco quiero caer en pretensiones. Al menos hoy no
es el día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario