Hoy recurrí a ti, te extrañaba, son esas cosas que pasan por inercia, un deseo irrefrenable por volver a tener tu esencia cerca, que aunque tengamos una pared de diferencia, sé que me escuchas, que no son aisladas mis palabras y que llegan a lo más profundo de tu corazón. Tengo conmigo un clavel rojo en la mano, lo traigo como ofrenda, aunque para mí es un agravio, no es necesario, pero lo traigo conmigo por cordialidad, no te veía hace tiempo. Me siento a hablarte y permanece un silencio inerte en la zona, te cuento detalles de mi vida, pasajes los cuales no estabas enterado, pues no tuve el deseo anteriormente de contarlos, te hablo de mi hermana, de padre y de madre, de lo paranoica que se encuentra últimamente, sé que piensas internamente que es la edad, serenamente te digo que es por qué haces falta tú, lo cual tiene mucho sentido.
Permanezco inmune al movimiento del aire, suena de fondo Violence on Violence, un tanto subjetivo para el momento en que me encuentro a tu lado. Haces falta en cada momento de mi vida en cada llanto de rabia, apareces tú, me pregunto por qué me dejaste, me dejaste cuando no comprendí lo que era llegar a amarte, hoy a mis 21 años, pienso que no disfrute todo lo que pude haber estado contigo, podrías volver, o yo ir donde estás tú, quizás por cosas de la vida el día de mañana nos tomemos un té en el campo, sería entretenido, porque cada momento a tu lado es perfecto. Te extraño tanto que a veces pienso que esto es un puto sueño y que tú duermes a mi lado mientras el temor empieza a desaparecer. Llorar no te traerá de vuelta y llorar no es para niñas.
bonito bonito c:
ResponderEliminar