sábado, 25 de mayo de 2013

No nací para ser perfecta.

           No nací para ser perfecta, no nací para ser madre, una buena hija, una estudiante superdotada, una buena ama de casa, una buena jefa de hogar, una gran trabajadora, la mejor amante, la mejor presidenta, una mujer  fiel, una joven conservadora, la lame botas de la gente, una modelo, la mejor amiga, la mejor polola, novia y esposa, no, no nací para ser perfecta.

         Nací lejos del estereotipo de belleza, me constituí entre los umbrales de la libertad, me escondí para no ser encontrada y ahora escribo esta bitácora como muestra de he llegado lejos, nací humilde, fea para la sociedad, lejos de esos cánones de belleza acostumbrados, como aquel jorobado. Me he instruido a lo largo de este tiempo en plena autonomía de lo que es ser persona y que es lo que yo quiero ser en esta sociedad, no le temo a las palabras más tampoco le temo a los golpes, son escaños dentro de la propia vida, son señales de que hay algo o alguien que siempre querrá sacar lo peor de ti, pero que es lo peor que puede sacar de mi esta sociedad de mierda. Lo peor ya está afuera, demostrando belicosamente lo distinta que termine siendo al resto.

             Nací para vivir cada día las incertidumbres que me llevan a ser mujer, esa capacidad innata de volverme loca sin razón alguna, nací para llorar y reír cuando quiero, de coger por amor y no por obligación, y no por ello caer en el libertinaje. Nací para gritar lo que pienso, seguir mis ideas, luchar mil batallas y aunque no las gane moriría por ellas de igual manera. Nací para llevar esos planes los cuales mis antepasadas no pudieron lograr, nací para elegir un camino para mí y solo para mí, no un camino el cual se coyunture junto a otra. Nací para ser libre y hacer con mi cuerpo lo que se me dé gana, porque aunque este es un cuerpo triste y no “hermoso”; es un lienzo de los caminos, recuerdos y vivencias que he logrado aprender, esta arte determina lo que he sido y lo que proyecto para el futuro, nací para ser una mujer autónoma, inteligente y libre, pero por sobre todas las cosas una mujer.

martes, 21 de mayo de 2013

Del honor y otras batallas

                El color de mis heridas, el coraje de mi sangre, las huellas de la batalla, demuestran que sigo a paso lince frente a todos los obstáculos acometidos a través de este escarnio llamado mundo, digiero mis palabras sin más correr del tiempo, no creo ser el liberador de una época, no creo tampoco que llegare a hacer una teoría de mis vivencias, pero lo que sí sé es que llegare; llegare a paso firme si es que no corriendo, a donde quiero alcanzar, a mi meta, el logro de mi vida los constituiré en un par de segundos, con la certeza de que marcare un hito, mis venas se contraerán de honor y los hijos de mis hijos recordaran mis glorias, esta lucha es solo conmigo, es a través de mí y solo para mí.

                Mi alma toma la esencia de la noche, desciende cabiz baja frente a la oscuridad, actúa como un ente del anonimato que pretende situar un ritual diario en torno a su propia vida, no distingo entre matices que se contrapongan pero aun así mantengo el equilibrio necesario para subsistir entre ellos, espero quedar a bien para las generaciones posteriores, espero que no miren a menos a este viejo colérico consciente de su otrora y antigua lucha, de facciones gastadas, labios partidos, mirada casi nula y palabras tardías, que en sus mentes recuerden como también  distingan que su abuelo es único, dio la vida por su objetivo y conquisto horizontes, solo para crear una estela de vida para ellos.