El color de mis heridas, el coraje de mi sangre, las huellas de la batalla,
demuestran que sigo a paso lince frente a todos los obstáculos acometidos a
través de este escarnio llamado mundo, digiero mis palabras sin más correr del
tiempo, no creo ser el liberador de una época, no creo tampoco que llegare a
hacer una teoría de mis vivencias, pero lo que sí sé es que llegare; llegare a
paso firme si es que no corriendo, a donde quiero alcanzar, a mi meta, el logro
de mi vida los constituiré en un par de segundos, con la certeza de que marcare
un hito, mis venas se contraerán de honor y los hijos de mis hijos recordaran
mis glorias, esta lucha es solo conmigo, es a través de mí y solo para mí.
Mi
alma toma la esencia de la noche, desciende cabiz baja frente a la oscuridad,
actúa como un ente del anonimato que pretende situar un ritual diario en torno
a su propia vida, no distingo entre matices que se contrapongan pero aun así
mantengo el equilibrio necesario para subsistir entre ellos, espero quedar a
bien para las generaciones posteriores, espero que no miren a menos a este
viejo colérico consciente de su otrora y antigua lucha, de facciones gastadas,
labios partidos, mirada casi nula y palabras tardías, que en sus mentes
recuerden como también distingan que su
abuelo es único, dio la vida por su objetivo y conquisto horizontes, solo para
crear una estela de vida para ellos.

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