sábado, 22 de junio de 2013

Iconoclasta periférico protestado

                Y de qué va la moral y la ética, si nací solo, que importa la moral si no somos capaces de luchar por nuestros ideales, nos vemos forzados a ser uno más dentro de esta sucia sociedad, de que va la moral si ni siquiera puedo pretender llevar mi vida de una forma distinta que la de los demás, es la moral la que crea un manto bajo ese yugo esclavizador que detona mis intenciones más salvajes, es ahora cuando quiero desaparecer, o mejor aún morir y libertar mi alma lejos de toda la mierda.

                De que somos capaces si la ética amedrenta los deseos instintivos, alimenta la banalidad mediática y nos retiene bajo un silencio enfermizo, de que va la ética si escribo para que nadie lo lea y no tengo interés en que se llegue a leer, porque todo es subjetivo nada es perfecto ni duradero, ni afán, no ética y nada de moralidad, mañana haré una barricada romperé un semáforo para que al día siguiente atropellen a una mujer embarazada que nada tenía que ver con mis ideales pero aun así la mantendré muerta en vida por que perdió a su hijo y viviré con esa moral. Mi moral en este sentido no existe, y si no existe no hay nada pero el nada si existe, no estoy renegando de ella, ni tampoco una muerte que he producido indirectamente, entonces que es lo cierto, real y que es lo que debo creer o pensar.

           Cuanto es el peso de la virtud y la incertidumbre, a veces se crean tormentas contradictorias de ideas conjuntas, declaro que mañana no me levantare más no despertare de mi letargo hasta que algún día cambian las cosas y si no cambian las cosas, seguiré cometiendo los mismos errores y llevando conmigo gente que nunca debería haber estado acá, intentando cambiar el mundo con una acción directa, los tiempos han cambiado, más aun emito mi renuncia para no seguir pensando y esperando. 

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